viernes, 24 de agosto de 2007

Lunes…LUNA


Luna, luna, luna…

Dice tres veces el nombre, en voz muy baja. En ciertos momentos hay que decir buenas palabras, para que te ayuden. Es mejor repetirlas tres veces, es entonces cuando ejercen realmente su magia.

Luna es una buena palabra. Hay que evitar otras como serp… Se tapa la boca con las manos para evitar pronunciarla, no debería ni tan siquiera pensarla.

Mira de nuevo la luna, de reojo, mientras sigue su camino. La luna es como ella, como todas las mujeres. Incluso su ciclo es coincidente. Llena anuncia fertilidad, plenitud. Nueva, el descanso necesario ante la nueva regeneración.

La luna controla las mareas que traen consigo nacimientos y abrevian agonías. Es vehículo de vida y de muerte, como ella, como todas las mujeres.
Variable, influye en sus cambios a los demás. Plena es peligrosa, fértil, potente, trastorna mentes y percepciones, modifica estados de ánimo. Hoy es así, un faro, amigo, peligroso, distante.

Ella está perdida, andando entre sombras. No ve el camino con claridad. Tropieza una y otra vez con esas malditas ramas. Agudiza los sentidos. Escucha el viento que mece las hojas. Huele la tierra húmeda que parece querer atrapar sus pies desnudos.

El camino es largo, sería mucho más sencillo parar, descansar en una piedra, dormitar entre la hojarasca. Pero sabe que debe continuar. Ha iniciado ese camino y no quiere parar, no debe desandar.

Atenta y cautelosa vigila, desconfía. Cansada y presurosa intenta adecuar el ritmo, progresar sin desfallecer. Todo se le antoja muy difícil.

No está dispuesta a rendirse. Respira hondo, alza la cabeza y mira fijamente al cielo.

Ahora en voz muy alta, sí se atreve a decir: Luna, luna, luna.